Sabiduría ancestral

IMG_0102 (1) En el mes de abril de este año 2014, participé, junto a la RED de coaches SUN, a la que pertenezco, en la primera jornada de Expocoaching.

Junto a nuestro stand estaba el de Rodolfo Laduz, coach argentino, Presidente de la Asociación Argentina de Profesionales de Coaching (2006-2012) con el que tuve mucha conexión. Desde que nos vimos fue como si nos conociéramos de muchas vidas … El era ponente y habló sobre las organizaciones 3P, Persona, Productividad y Planeta.

“Organizaciones 3P, Personas, Productividad, Planeta”, es el título de su libro, que me regaló.

Leyendo el libro, me di cuenta de porque Rodolfo y yo tenemos tanta conexión; Lo que cuenta en su libro es lo mismo que me mueve a mi a impulsar el proyecto de Vircenter.

Entre los cuentos e ilustraciones que utiliza Rodolfo en su libro, voy a copiar uno que ilumina perfectamente cual es la filosofía de trabajo de Vircenter.

Dice así:

“Había una vez un hambre sabio que empezó a preguntarse lo que era el cielo y lo que era el infierno. Y tanto y tanto lo pensó, que le entro una gran curiosidad por ver ambos lugares. La curiosidad ya le creció tanto que le fue imposible detenerla. Un día le pidió a Dios poder ver el cielo y el infierno. Dios vio la desazón que tenía el hombre, y le concedió lo que pedía.

Pero será tu guía el profeta Elías – Le dijo

El profeta se presentó al hombre y le dijo: Sígueme.

Primero, lo condujo a un lugar grande que en el centro tenía un enorme fuego. Encima del fuego un recipiente muy grande con una comida exquisita. Alrededor del fuego había mucha gente sentada. Tenía en las manos unas cucharas largas, con las que querían sacar la comida del puchero.

La gente estaba pálida, flaca, con mal aspecto.

Como el mango de la cuchara era tan largo, no podían llevarse a la boca una comida tan buena como la que estaba conquistándoles el olfato.

Tras contemplar aquella triste situación, el profeta Elías y el hombre salieron fuera de la estancia.

Que lugar tan extraño es este, comentó el hombre
Es el infierno – contestó el profeta
Después, Elías condujo al hombre a un segunda estancia, en la que todo estaba exactamente igual que en la primera.

En el centro de la habitación ardía el fuego y se cocinaba comida exquisita en un gran puchero. Alrededor estaba sentada mucha gente con cucharas largas en las manos. Pero esa gente estaba nutrida, se les veía sanos y felices. No intentaban alimentarse a sí mismos, sino que utilizaban las largar cucharas para darse de comer unos a otros.

Esta habitación es el cielo – dijo el profeta Elías.

El hombre, despacio y con la voz llena de emoción, dijo:

Se dan de comer los unos a los otros

Terminada su misión, el profeta Elías se despidió del hombre.”

Y también me despido yo.

One reply on “Sabiduría ancestral

  • carmen

    Una elección estupenda que hoy en día sirve para poder mostrar lo que se obtiene cuando colaboramos unos con otros, cuando el objetivo es contribuir al bienestar del otro y por ende el nuestro, cuando decidimos intencionadamente que si alimentamos al otro, nos estamos dando la oportunidad de alimentarnos a nosotros mismos y no morir extenuados, cuando colaboramos enfocamos nuestra atención en el bienestar; al competir enfocamos nuestra atención en el deseo y si eso lo hacemos todos al final pasa lo que pasó en el infierno que “deseaban todo comer y en eso se quedó en un deseo…”

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