Vir y su Varita Mágica

Hada Madrina

Vir y sus alas

Erase una vez una niña pequeña y traviesa que vivía con sus padres y sus cinco hermanos, en una gran casa, en un tranquilo pueblo de la Isla Bonita.

Vir, como le gustaba que la llamasen, adoraba vivir en su Isla, donde siempre hacía bueno y casi nunca tenía que ponerse su chaqueta que picaba.

En su Isla se sentía libre, querida y llena de vida.

Desde bien pequeña, todas las tardes al llegar del colegio, pedaleaba en su bicicleta para encontrarse con sus amigas en la plaza del Pueblo, que era la Plaza de la Iglesia.

Una mañana temprano, cuando iba con su bici a la Plaza se cayó y se hizo daño, aún no llegaban sus amigas ni nadie andaba por allí… se acercó a la puerta de la Iglesia y acurrucada lloró con desconsuelo, pues era la primera vez que se sentía sola y con dolor por la herida que sangraba en su rodilla.

De pronto una Luz blanca y cálida le envuelve … era su Hada Madrina, que le dice:

¡Mi niña, no llores,…tengo mi Varita Mágica que curará tu dolor y tu pena!.

Cuando ya la curó, el Hada Madrina le siguió diciendo:

Te recuerdo que tienes un DON, y es, el que tu también tienes el poder de sanar. Recuerda que para activar el DON, solo tienes que “SER LIBRE y AMOROSA, contigo y con todos, siguiendo lo que diga tu corazón”.

Vir, le responde a su hada, llena de agradecimiento: “Gracias Hada Madrina, desde hoy siempre te tendré cerca, te cuidaré y te querré, nunca me olvidaré de ti y haré todo lo que tú me digas”.

El Hada le responde: “Yo no te voy a decir lo que tienes que hacer, tú ya lo sabes, si escuchas a tu corazón, EL TE GUIARÁ con su calidez. Cuando aprendas a seguirlo tu también recibirás tu Varita Mágica y sabrás usarla”.

Durante su infancia, Vir y el Hada Madrina se convirtieron en íntimas, todos los días tenían largas conversaciones … pero según va creciendo Vir, sus padres la van protegiendo con normas sociales de buena educación. Normas que Vir va acatando, al ser obediente, la van separando de su libertad, del amor por sí misma y poco a poco también de ese amor de verdad hacia los demás.

Vir, aprende a callar.

Así, cuando sus padres la mandaron al extranjero a estudiar ingles, a pesar de su miedo dijo que SI, porque sabía que siempre estaría protegida por su Hada, aunque su Hada cada vez aparecía menos.

Se embarcó con gran desazón en su corazón.

Cada vez entendía peor lo que su corazón le quería decir, incluso a veces ni lo escuchaba.

El país al que llegó le pareció gris, lluvioso y frío, y poco a poco ese frío se apoderó de su corazón.

Empezó a ponerse su chaqueta todos los días.

En ese país gris, lluvioso y frío, siguió recibiendo educación, con más normas a las que Vir, obediente, cumplía calladamente.

Aprendió a vivir de otro modo y pensaba que era feliz, pues creía que así hacía felices a sus padres y a sus mayores, aunque internamente, en vez de amor, sentía rabia y dolor.

Volvió del país frío y lluvioso y poco después, sus padres se fueron a vivir a una Isla más grande y Vir con ellos, allí siguió recibiendo normas y buena educación y así fue creciendo y convirtiéndose en una joven agradable y simpática que en pocas ocasiones hacía lo que su corazón le decía por no llevar la contraria y parecer rebelde.

El Hada Madrina había desaparecido de su vida, Vir ni se acordaba de que algún día había existido, la borró de su memoria, como parte de las ilusiones de su infancia y con ellas, la promesa de la Varita Mágica.

Vir ya usaba su chaqueta prácticamente todos los días, tanto se había insensibilizado que ya ni le picaba.

Y, Vir , se convirtió en Virginia, siguió creciendo y conociendo otras personas.

Su carrera de abogada empezaba a ser exitosa y había conocido al hombre de sus sueños, con el que se casó y tuvo dos preciosos hijos.

Pero una noche, oscura y muy fría, Virginia volvió a sentirse muy sola y llena de dolor … y su llanto salía tan de lo profundo de su corazón que escuchó : –¡Mi niña, no llores…!

La habitación se llenó de una Luz blanca y cálida y Vir se sintió nuevamente como aquella niña llena de Vida, Libertad y Amor.

Su Hada Madrina había vuelto para recordarle que siguiese los impulsos íntimos de su corazón, para lo que tenía que entrar en su silencio interior y escucharlos.

Ahora que ya es una mujer adulta, pone mucho cuidado para entrar cada día en su espacio de silencio interior y así poder escuchar los mensajes de su corazón.

Vir, ha vuelto a tener una relación intima con su Hada Madrina quien ya le ha entregado su Varita Mágica.

Ha renacido la niña libre que marca sus propias reglas y juegos, que se ama libre y empieza a liberarse de todo aquello que no le deja volar cada vez más alto, como hábitos, creencias, normas y reglas.

Vir, vuelve a prometerse a si misma seguir a su corazón.

Ya no quiere callar, quiere gritar de alegría y contar sus experiencias de vida,  que sabe, es la manera de usar su Varita Mágica y recordar a los demás que…

¡… todos tenemos nuestra propia Varita Mágica!!

 

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